Análisis Black Ops

Call of Duty Black OpsDesde Modern Warfare las entregas de Call of Duty se han sucedido anualmente con una fórmula multijugador y de campaña similar. El impacto del juego de Infinity Ward fue tan grande que, desde entonces, tanto Activision como otras compañías han tratado de imitar el éxito comercial.

El esquema es sencillo, consiste en un diseño de niveles lineal muy bien planificado, el uso de script, la utilización de momentos espectaculares (muy al estilo Hollywood) y un multijugador mucho más directo con mapeados pequeños, un sistema de personalización muy particular y el uso de rachas de bajas. En estos mismos pilares se fundamenta Black Ops 2, pero para Treyarch esto no es suficiente. Nunca lo ha sido, pero cada vez buscan su camino de forma más segura. Ya es marca de la casa intentar dar más importancia al guion, con Black Ops les salió bien la jugada, y en esta ocasión han contado con David S. Goyer, coguionista de la trilogía del Caballero Oscuro de Nolan. La historia se centra en el antagonista de la historia, Raúl Menéndez, que con numerosos flashbacks jugables se intenta explicar sus motivaciones y su personalidad. Los vídeos entre misiones, sin duda excesivos y con un doblaje mediocre e irregular, hilvanan un argumento bien planteado pero quizás demasiado ambicioso y que no acaba de convencer.

Pese a todo está por encima de lo que estamos acostumbrados en el género. Un gran acierto ha sido la posibilidad de tomar decisiones en momentos particulares del juego que cambian el final de la historia, una auténtica novedad en la saga.En el aspecto jugable la campaña no funciona tan bien, y no lo hace en tanto en cuanto Treyarch se intenta salir del guion. Los niveles más clásicos son un acierto: son divertidos, directos y con un diseño de niveles bien pensado. Se nota la experiencia de años haciendo lo mismo. Desgraciadamente al jugador le pasa también un poco lo mismo, ya lo hemos jugado tantas veces que no impacta de la misma forma. Aunque donde patina definitivamente Black Ops 2 es cuando intenta hacer algo diferente, como los niveles estratégicos que no están bien resueltos porque la acción transcurre siempre más rápido de lo que podemos dar ordenes a las unidades, y porque las opciones son muy básicas y sin una interfaz cómoda para darlas.

El ya obligatorio nivel de conducción tampoco acaba de convencer porque no se consigue transmitir la sensación de velocidad ni del peso del vehículo.Antes de cada misión tenemos un menú en el que podemos seleccionar el tipo de arma y el equipamiento que queramos, aunque con ciertas restricciones. En el mismo menú, una vez terminamos el nivel, hay una serie de opciones que invitan a rejugar las misiones con un listado de desafíos y los leaderboards. En resumen, la campaña no engancha como antes, no convence y es bastante irregular. En este caso Modern Warfare y Modern Warfare 2 nos ofrecen una experiencia mucho mejor.Técnicamente el juego no da la talla si lo comparamos con juegos actuales. El IW engine pese a las actualizaciones se queda corto, sobre todo a la hora de representar escenarios naturales. Todo con el trabajo de luces y otros efectos consiguen disimular este motor anticuado. Como principal ventaja están los 60 fps, una tasa de refresco que ni siquiera pueden soñar otros títulos.El multijugador es el otro pilar de la saga. Quizás el más importante, o al menos, el que lleva más gente a la tienda. Se mantiene el mismo esquema que triunfa todos los años con algunas modificaciones. Por ejemplo, el sistema de recompensas va por puntuación, no por bajas.  La personalización de las clases ahora es mayor, tenemos diez espacios que podemos ocupar con accesorios, ventajas, equipamiento táctico y comodines (otra incorporación en esta entrega). Por ejemplo, podemos sacrificar los accesorios para equipar más ventajas, lo que nos permite más posibilidades de configuración.

Black OpsOtra novedad es  la liga en la que podemos competir, y es que Black Ops se ha abierto definitivamente a los e-sports con varias opciones que apreciarán los deportistas. Los modos son los de siempre pero los mapas están particularmente bien planteados y muy equilibrados. Se trata posiblemente del multijugador más solido de la saga, un logro reseñable. El modo Zombi ha sido simplificado con unos mapas muy sencillos. Ahora hay tres modos diferentes, el clásico Supervivencia en el que tenemos que aguantar el máximo tiempo posible al ataque de las oleadas enemigas, Pena que es una competición de dos equipos a ver quién consigue sobrevivir más, y Tranzit que es el más complejo. Este último es un recorrido por los diferentes mapas en un autobús conducido por un extraño robot. Según vaya parando en las estaciones se tienen que buscar las piezas del vehículo para completarlo. Hay que tener presente que si se pierde el autobús hay que esperar bastante en el mapa hasta que regrese. También podremos crear utensilios combinando varios objetos, lo que dota al modo Zombi de algo de profundidad. Se echan en falta quizás niveles más largos y complejos pero lo cierto es que es un buen añadido, un desafío. Es como una especie de pequeño Left 4 Dead.Tras la sangría de Infinity Ward, cuyos efectos se notaron en Modern Warfare 3, parece que Treyarch toma la delantera (hasta ahora eran los segundones) a sus compañeros.

COD Black Ops

En la Campaña no son capaces de ofrecer novedades que funcionan y en los niveles más clásicos no consiguen impactar de la misma forma que antaño, por el cansancio del jugador. El multijugador, en cambio, sigue funcionando como el primer día; en realidad, en este Black Ops 2, aunque sea parecido al de todos los años, se ha equilibrado tanto que la experiencia es mejor que nunca. Además la sensación de cansancio del jugador no se produce en el multijugador; al fin y al cabo, ¿cuánto tiempo nos hemos pasado jugando al Counter Strike? Y para terminar, Zombi es un atractivo añadido que seguramente nos dará más de una alegría en próximas entregas.